domingo, 30 de diciembre de 2012


Voy a contarte como creo música para mi

Cuando era niño, siempre me destacaba en deportes y en arte, particularmente en dibujo, todos mis compañeros me pedían que les ayudara a dibujar o a mejorar lo suyo, y hasta ahora sigo en eso pero de manera mas lúdica. Otras de las cosas que disfrutaba era cantar, aunque debo admitir que mi hermana Pamela nació con el don de la voz, yo era el que escribía, el creativo. Recuerdo cuando el festival de la canción de viña del mar terminaba, yo con mi hermana jugábamos festival y yo escribí una canción en esa oportunidad, que hasta el día de hoy recuerdo.
Luego de eso hubo una pausa de varios años, entre los 12 y 17 años, en los cuales me dedique al dibujo y al fútbol profesional. No se por que deje la música de lado, pero cuando era niño y mi talento musical era obvio, mis padres no tenían recursos como para potenciar a mi hermana o a mi en la música, recordemos que en esos años en Chile existía una dictadura de la mano de Augusto Pinochet y la economía para la clase obrera no era la mejor.
Cuando llego la democracia y la cultura se expandió, recuerdo como en mi casa se escuchaba radios románticas, Luis Miguel, Julio Iglesias, Roberto Carlos, Chayanne y otros fueron influenciando mi oido. Después aparecio el amor juvenil lo que conlleva a rápidos estados al de felicidad y de tristeza, debo admitir que era muy introvertido y siempre pensaba de una manera diferente, quizás era la beta artística, pero me mantenía siempre al margen, con pocos amigos.
En los años noventa las radios cambiaron, habían mas programas de conversación que horas de música, y la verdad que cuando quería ahogar mis penas de amor con música romantica, no podía encontrarla, fue en ese minuto donde exploto la música en mi, me dije a mi mismo; " creo que yo puedo hacer mejor música que la que oigo en las radios", y así deje el dibujo, el deporte y lo que me importaba en ese momento de lado, para embarcarme en un viaje de aprendizaje, auto-conocimiento e iluminación personal.


















Rodrigo Valenzuela y su inseparable balón.

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